Ya bastante instruído, el hombre de los cuarenta escudos, y hecho un caudalejo, se casó con una bonita muchacha que tenía 100 escudos de renta; en breve embarazó a su mujer, por lo que fué a ver a su geómetra, y a preguntarle si el recién nacido sería chico o chica. Respondióle el geómetra que eso lo suelen saber las comadronas y las criadas; pero que no estaban tan adelantados como ellas los astrónomos que predicen los eclipses.Luego le preguntó si su hijo o hija tenía ya un alma, a lo que contestó el geómetra que no entendía de eso, y que lo consultase con un teólogo. El hombre de los cuarenta escudos, que era ya hombre de 140, quiso enterarse también en qué sitio estaba su hijo. "En una bolsita", le dijo su amigo, "entre la vejiga y el intestino recto".-¡Jesús me valga! – exclamó-: ¿El alma inmortal de mi hijo ha nacido y vive entre la orina y otra cosa peor?.-Sí, mi querido vecino, y el alma de un cardenal no tuvo tampoco alojamiento más aseado. A pesar de eso se las echan luego de personas superiores a todos. (...)”
(Voltaire - El hombre de los cuarenta escudos (1768); inicios del capítulo VII)
la poesía quiere ser libre libre para recorrer los sótanos sexuales libre para malbailar salsa en la plazuela libre libre para desprenderse de su ropa la poesía quiere ser libre libre aunque la quieran linchar por maricona libre libre fuera de los libros libre para gritarse y regritarse para dar vueltas enhierbada enmedio de un cráter en medio de c.u. libre garabateada inentendible gritada y regalada en el cuarto oscuro de la cantina cineclub tomando tonayán con albañiles
viernes, 18 de mayo de 2012
Voltaire - El hombre de los cuarenta escudos (extracto)
lunes, 7 de mayo de 2012
La lumbre
que llegará un tiempo en que el mar, la tierra y el palacio celeste
arderán presos por las llamas y que la masa del mundo,
presa del fuego sucumbirá."
Lunáticamente en serio vayan despidiéndose del mundo,
ruina de un dios desmoronado,
y abrácense a la sombra del espacio
abracen la fogata, conjúguense en la lumbre
la lumbre - la lumbre - la lumbre
soy como una loca encendida en su belleza,
la lumbre me acompaña,
me enamoro de los brujos sin toloache
hay poesía en las maldiciones de las locas
y tremendos antiversos en la oscuridad de sus sonrisas,
habita siempre el findelmundo en su belleza insoportable,
como algún vagabundo sin miedo de la noche y sus patrullas
no hay mejor belleza que la que peligra entre colmillos
aquella que enciende encabronada el fin del mundo
y termina fulminando el cielo de chiripa.
- hay poesía en el crimen de las locas,
hay poesía en la luna envuelta en llamas -
porque chamuscan el cielo y no refunfuñan
porque saben meditar a escupitajos en los palacios celestes,
viernes, 27 de abril de 2012
Mircea Eliade - El chamán y la iniciación chamánica
Según los yakutos, los demonios llevan al futuro chamán a los infiernos y le encierran durante tres años en una casa. Allí recibe su iniciación: los espíritus le cortan la cabeza, que ponen a un lado, pues el novicio ha de asistir a su propio despedazamiento, y lo cortan en trozos menudos, que son distribuidos inmediatamente entre los espíritus de las diversas enfermedades. Tal es la condición indispensable para que el futuro chamán obtenga el poder de curar. Los huesos son recubiertos luego de carne fresca y en algunos casos se le infunde además una sangre nueva. Otros chamanes cuentan que durante su enfermedad iniciática los antepasados chamanes los atraviesan con flechas, les cortan las carnes y les arrancan los huesos para limpiarlos, y si no les abren el vientre, devoran sus carnes y beben su sangre o les cuecen el cuerpo y les forjan la cabeza sobre un yunque. Durante ese tiempo yacen inconscientes, casi inanimados, de tres a nueve días, en la yurta o en un lugar solitario. Parece que algunos dejan incluso de respirar y han estado a punto de ser enterrados. Resucitan finalmente, pero con un cuerpo enteramente renovado y con el don de actuar como chamanes.
(Mircea Eliade - Historia de las creencias y las ideas religiosas. Tomo III pags 33-34)
miércoles, 25 de abril de 2012
Últimas copas (de hoy)
La última ronda se la dedico al diablo y sus esbirros
a todos los entes luminosos de la playa
a lo terrible y lo asombroso
a la primavera con sus flores que se pudren y hacen vida
a la interminable danza de los alcoholes mareadores
PUM,
me volaré la cabeza con un mezcal adulterado
y me llevaré conmigo al mundo,
el mundo es un pecado esférico y perfecto,
SUCIO, con lodo, tierra y almas humanas arrastradas.
esta ronda caminera / del estribo /
se la dedico a este planeta desgraciado,
que no es mío
y que sabe burlarse de lo humano
como cualquier mar arrastrando a los ahogados hacia lo más hondo de su herida.
lunes, 23 de abril de 2012
Hugo Hiriart - El Matamoscas
sábado, 17 de marzo de 2012
La raza maniaca

“Un lujo auténtico exige el desprecio acabado de las riquezas, la sombría indiferencia de quien rechaza el trabajo y hace de su vida, por un lado, un esplendor infinitamente ruinoso, y, por otro lado, un insulto silencioso a la mentira laboriosa de los ricos.” (Georges Bataille, La parte maldita)
Comenzamos con una plática un tanto patética sobre las mujeres. A todo esto tengo que aclarar que Miguel es un tipo que dice tomar al catolicismo muy en serio, pero mezclado con una especie de enfermedad esquizoide que no me siento capaz de describir. A él le gustan las mujeres, o eso dice, y me platica de ciertos encuentros de palabras que sostuvo con algunas que él considera “guapas”. Las mujeres, decía, deben llegar puras al matrimonio. Me confiesa que su problema ha sido encontrar a una mujer verdaderamente católica, lo que sea que eso signifique. Entonces lo dejé de escuchar por unos cuantos segundos mientras me debatía internamente “¿Será posible encontrar a alguien así?”, concluí que sí, que en el mundo hay de todo y que para ser feliz sólo hay que buscarle. Cuando le volví a poner atención a su plática ya estaba hablando de los extraterrestres. Me decía que había nosecuántas razas que habitaban nosecuántas federaciones galácticas. Además, había también unos espejos –nueve, creo recordar,- que cierta raza alienígena había construido en ciertas regiones de nuestro planeta, según esto para ayudarnos a “evolucionar” habilidades especiales.
Me platicó de eso; cada región del planeta tenía alguna habilidad en específico, en Alemania, por ejemplo, había un espejo que los hacía ser más religiosos –pensé en Nietzsche, en Marx, en Heidegger, pero me callé la boca, no quería interrumpir su flujo de pensamiento-, en Latinoamérica había uno que nos hacía más habilidosos en lo sobrenatural… en la telequinesis, por ejemplo. Me dijo que él tenía esa habilidad, , pero con ciertas personas: “Sé cuando mi mamá me está buscando, y entonces le marco al celular, y la sorprendo.” Me siguió mencionando otros espejos en otras regiones que hacían desarrollar nosequé habilidades en la gente, pero para entonces yo ya estaba seco y no le presté mucha atención. Pedí otra cerveza, y cuando la mesera me la trajo el compa me decía que los estadounidenses tenían un enorme espejo que les ayudaba a desarrollar todas las habilidades posibles a la vez. “Esto suena muy hollywoodesco…”, pensé, y recordé que alguna vez él me dijo que estaba tomando medicamentos fuertes… algo de la cabeza, disque para volverlo “normal”.
Era una plática interesante, sin duda, aderezada por el ambiente cantinesco y música de Ramón Ayala de fondo.
Le pregunto cómo son esos espejos. “Pues… - y hace una pausa larga como sorprendido de que alguien haga una pregunta tan evidentemente obvia.- “Pues como espejos”. – terminó diciendo, como si fuese algo que debería de haber quedado claro desde el principio.
Lo que sí me describió fueron a algunos de los alienígenas. “Esta raza tiene forma de hongo”, “estos miden un metro veinte”, “estos habitan 12 planetas”, y yo alucinaba con solo escucharlo hablar de ellos tan familiar y seriamente.
Y entonces me dice “He leído muchos de sus libros.” Y se pone a platicarme sobre ello. Tardo en comprender que lo que realmente me quería decir es que él había leído libros, pero no sobre ellos, sino escritos por ellos. Los alienígenas eran los autores de esos libros, no los protagonistas. Entonces se acerca la mesera y él le pide otro refresco de toronja. Mientras tanto yo fui al baño, y allí recordé su punto débil. Justo al sentarme en mi lugar lo miré y le dije: “Y… ¿qué religión tienen estos personajes?”. Él me respondió, con una gran sonrisa que delataba sorpresa y a la vez admiración: “Buena pregunta… sabes, ellos mandaron a Jesús aquí a la tierra, y lo mismo hicieron en cada planeta: cada raza tuvo su propio mesías, mandado por ellos.”. “Ah…” y le dije… “¿Eso quiere decir que el cristianismo no está completo?... ¿como si fuera un trozo pequeño, parte de una gran obra cósmica... entre muchas otras?” Sonrió. “Algo así” dijo entre dientes. Le pregunté sobre la ‘otra vida’, me miró a los ojos titubeante y dijo “el infierno es cuando uno es condenado a nacer en un planeta subdesarrollado”. Y sostuvo que, en base a las enseñanzas alienígenas, el cielo no existe, pero uno avanza hacia una vida mejor, quiénsabedónde, con el objetivo de mejorar su ‘experiencia cósmica’. O algo así le entendí; el caso es que le dije “Toda esa idea de volver a nacer para autocompletarse, en base a lo que fuiste y lo que te falta por aprender… pues… suena muy budista.”. No recuerdo bien su respuesta, porque en ese momento veo entrar por la puerta al Rino, el gran rinoceronte metalero, el greñudoloco de la banda grindera. Le grito eufórico. Me mira y viene hacia nuestra mesa. “¡Compa Eber!”, me saluda al verme. Le presento al vato maniaco y empezamos a platicar. Venía de fumar cristal con dos morras lesbianas, o eso dijo él. Pidió una cerveza y yo otra. Me dio un abrazo, y le empezó a platicar al vato maniaco la vez que lo acompañé al velorio de su madre. “Estaba muy loco yo, no podía conmigo, ese día me metí de todo antes de enterarme de su muerte.” En efecto, el pobre pasa los años drogado. En ese momento me entró la sensación de estar entre dos grandes personajes que nunca creí ver reunidos en un mismo sitio. Dos personas interesantes en un sentido chingón, cada quién su trip. “Bueno”, dijo el Rino, “voy por un pericazo”, y salió súbitamente. El vato maniaco volvió con sus extraterrestres, y de paso metió a los illuminati, quienes mantenían una conspiración mundial para quiénsabequémadres. Sea como sea, todo su discurso sonaba disparatadamente coherente entre sí y eso es de admirarse.
Al regresar el Rino le comienza a platicar al vato maniaco la vez que tenía 40 mil pesos en los bolsillos, herencia de su hermana fallecida, “Llegué con un compa y le dije ‘órale aquí tenemos 40 mil bolas’, y nos fuimos con unas putas. A mi me excitan los pies, tengo una fascinación por los pies. ¡Cómo me divertí esa noche!, teníamos montañas de perico”, y hacía el ademán de sumergir su cara en una de esas montañas nevadas. El vato sólo alcanzó a decir un tímido “¡Ah!”. Entonces nos metimos al área de fumar, separada por una pequeña puerta de vidrio. El vato maniaco estuvo un rato más, pero se fue, no creo que estuviera cómodo con la presencia del legendario Rino, quien me hablaba de la vez que se metió peyote. “Una hora después no supe de mí, a los tres días desperté en mi casa, bañado en sangre.” Yo lo miré con cara de sorpresa, “Al parecer maté a patadas a una señora”, me dijo calladamente, haciendo gestos de violencia y tristeza. “Llegué a mi casa y me oriné en los pantalones. Mis padres me metieron a la ducha” Entonces se interpuso un pequeño silencio. “Ahí en la casa guardo mis tenis manchados en rojo”. Yo le ofrecí un cigarro y le conté la vez que fumé hojas secas de salvia divinorum: “Puse música y de pronto la música era un árbol de luz al que le crecían las ramas según el ritmo. Lo veía de frente, pero sentía como si yo viajara en la cima. Duró unos 5 minutos.” Entonces algo mencionó acerca de María Sabina, no recuerdo qué, pero al parecer él creía que seguía viva, yo no le corregí su error.
Alrededor de nosotros, vatos fumando tabaco y tomando cervezas, otros jugando billar muy animadamente, y una pareja cantando en el karaoke muy pero muy mal. “Ahorita voy a ir al Agujero Negro, ¿quieres ir?”, me dijo el Rino. El Agujero Negro es una casa, lugar de reunión de los vatos malandros más roñosos. “Vamos”, le dije, “pero saludo a los compas y me voy, que ya ando cansado”. Camino hacia allá prendí un churro de mota y me fui fumando por las calles. En una de esas pasamos al lado de una taquería repleta de policías que comían como puercos y ni caso nos hicieron: Quizá hasta ellos saben que los tacos importan más que un crimen sin víctimas.
Bucanadas de humo por todas partes y una hermosa noche estrellada. Al llegar, saludé a los plebes y me despedí del Rino, quién me arrebató el churro delicadamente: “Para los compas”, me dijo, y se fue con ellos. Entonces yo agarré camino hacia mi casa.
viernes, 16 de marzo de 2012
Adios paraíso
"Porque el diablo los hizo es su deber juntarse"
(Iván Esquer, Guamúchil 1986 - Tijuana 2012)
¿te imaginas que fuese otra cosa?
yo estoy encerrado en mis pieles
y la verdad envidio tu libertad de fantasma
ADIOS, PARAISO
ya te dije llorando,
recordando cada manzana mordida
y a un dios pies de serpiente que los antiguos llamaron Abraxas.
Fumaré de tu abrazo de niño criminal inmenso
y de espíritu prófugo del miedo y del orden,
escapémonos de las jaulas del cuerpo, del discurso y del método,
entremos por la fuerza a la Historia,
volvámonos libres, si tal cosa es posible,
con la desnudez de una orgía religiosa que culmine en orgasmo.
tu silueta de hombre delgado
me hace ahora envidiar a los muertos, platicar con cenizas,
explorar la tragedia del fuego,
para que cuando al fin te encuentre de nuevo,
digamos que la muerte es una pecera, y, como tus obras de teatro,
deberemos ahogarnos de aplausos y disfrutar de la histeria.
sí, siempre sí lo viviremos juntos,
en éxtasis de abracadabra:
en trance y sangrantes
conoceremos el mundo en botellas rompibles,
nos alimentaremos de fauna en cantinas,
como espíritus cualquiera,
hermanos del alma en una casa embrujada
la noche es un astronauta desnudo
¿quieres verla aterrizar en nuestros mundos?
la mataremos sonriendo, para que nos visite de nuevo
y ese será nuestro rito mistérico,
seremos dos niños, paganos nocturnos,
acuchillando a una noche indignada
porque al paraiso lo habitamos nosotros
y NO es la invención de los curas
NO lo crearon los dioses abstemios,
NO,
el paraíso es una obra de teatro que improvisamos en chinga,
sin temor a que nos alcance la muerte.
el cuerpo es una obra de teatro
y el cementerio nos confirma que el goce es como el fuego:
que todo volverá a ser polvo
y que los que seguimos vivos no somos más que ignorantes.
a tí, flaco,
que te gobiernas fuera del tiempo,
y que convertiste a las cenizas en una poesía terrorista,
te arropo de dialectos oscuros
y de perfumes de letras,
tú solo disfruta el paisaje
pues no hay tirano que vigile ni castigue cuando muertos
ni discurso de poder que nos pervierta definiéndonos,
flaco, niño criminal fuera de las jaulas,
saborea la libertad de tus cenizas,
y cuando yo cierre los ojos
tal vez esta escoria de mundo se termine
y me desintegre contigo en otra de esas parrandas mortales que acostumbras,
mi esqueleto se habrá olvidado de mí,
y, al fin, un gran telón me recordará que toda esta mierda es teatro
y se cancelará la eternidad de nuestros párpados
para dar paso al polvo, que será para siempre la finalidad de nuestros días,
como una violencia fecunda que nos devolverá a esta tierra sin miedo
y entonces, y a hora sí, será nuestra totalmente la locura,
como tanto lo soñamos en vida.







