domingo, 30 de octubre de 2011

Aguas Marrones

"El sexo es un mástil que también habrá de dormirse"


Video: Lord Auch - Lettre De Cachet

hundirme en la cagada balbuceando cosas transparentes:
la playa es uno de tantos sinsentidos, arena endurecida por milenios
habitada por monstruos que respiran.

beberé un océano vomitado
beberé cualquier cosa fermentada
y seré un borracho travestido de tequila,

las tetas de sirena envejecida invitan otra ronda en la cantina,
que rolen los apretujones yo le pido,
navegar en la panga siendo ciegos
/o cerrando los ojos dá lo mismo/
un manotazo y a dejarse arrastrar por las olas.

"sólo dios y el mar son sabios" me dijo un marino en esa noche de botellas
y me escupió todo un discurso religioso.
pues yo no seré dios, fue mi respuesta,
pero soy un ser que coje,
come y se echa pedos,
eso es más cabrón y se disfruta,
el cuerpo sabe ser cuerpo, los dioses eso nos envidian,
el sudor, los pedos, las caricias, los orgamos, carcajearse
los dioses no conocen estas panaceas,
se limitan a existir eternamente, a hacer milagros,
a volar entre nubes invisibles,
yo no seré dios,
dios no viaja en panga, no conoce realmente el viento
e ignora de cuerpos sudorosos
tendidos uno sobre otro,

las playas solitarias son divinas porque no hay dios que las habite,
así hasta dá gusto naufragar de vez en cuando
y sumergirse en las aguas sucias de este mundo,
de repente da gusto no ser dios
y no saber del paraíso,
se disfruta ser mortal, un objeto perecedero,
telarañas de átomos sensibles que acabarán siendo nada con el polvo,

¡que mi carne me libre de ser dios!
un dios no se tumba en la playa y termina mareándose con la luna
los marinos actuales no lo saben porque
aunque sepan escalar por montañas transparentes,
el uniforme les enroncha su cerebro,

vámonos por el sentido contrario de una rosa de los vientos inventada
hasta hundirnos en un pozo de agua envenenada

/nosotros también le rezamos al veneno/
sabemos que materia intoxicada es la consciencia
y que para vivir hay que saber ahogarse,
porque el mundo es un veneno que nos mata y termina en entiezarnos,
un mar que nos ahoga luego de darnos batalla.

Imagen: del Festival Navachiste 2011, en una panga.

El sudor

Imagen: Thomas Eakins - Art students

”...y el sudor de los muchachos huele mejor
que toda la caja de ungüentos de una mujer.”


(Aquiles Tacio, Aventuras de Leucipe y Clitofonte, citado en Foucault, Historia de la Sexualidad, tomo III , pag 207)

martes, 18 de octubre de 2011

La abstinencia es también adicción

"Irse a la tumba sin haber tenido una experiencia psicodélica es como morirse sin jamas haber tenido sexo. Significa que nunca entendiste de que se trataba.
El misterio está en el cuerpo."
(Terence Mckenna)



En la imagen: Carry A. Nation

Hay quienes fuman cigarros de abstinencia diariamente
y son adictos al orgasmo metafísico inventado,
cargan una biblia y un hacha como carry a. nation
y su delirio lo alimenta la anhedonia,
no conocen tristeza ni alegría
sino que viven en una neutralidad permanente,
son dependientes de ella,
los alimenta su jugo insípido adictivo,

son adictos
adictos adictos
a romper botellas
a quemar plantíos
son adictos adictos

no necesitan pastillas
su cabeza está llena de sus
propios átomos mareados
están adictos adictos
adictos
ruidosamente adictos
y hacen ruido
mucho ruido.

ellos entregarán su cuerpo planchado
e impoluto
cuando muertos
como si de un uniforme retornable se tratase
entero, sin usar,
insultantemente pulcro,
sus cuerpos, brillosas latas de conserva de sus almas inservibles,
inservibles, magníficos fantasmas idealizados de sus cuerpecitos sin usar,
son adictos adictos enfermos de poder,
adictos de lo neutro-permanente
hermitaños de la vida encadenada,
viejos rabo-tristes adoradores de un dios que no conoce los orgasmos.


Imagen: Nueva York, 1921: Agentes prohibicionistas aseguran y destruyen barriles de licor

Imagen: Sinaloa, 2011: Destruyen más de 61 toneladas de marihuana

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Sergio Witz - La patria entre mierda


Hoy hay fiesta nazional, o algo así....




Imagen: Nahum Zenil - Oh Santa Bandera


Sergio Witz - La patria entre mierda

Yo
me seco el orín en la bandera
de mi país,
ese trapo
sobre el que se acuestan
los perros
y que nada representa,
salvo tres colores
y un águila
que me producen
un vómito nacionalista
o tal vez un verso
lopezvelardiano
de cuya influencia estoy lejos,
yo, natural de esta tierra,
me limpio el culo
con la bandera
y los invito a hacer lo mismo:
verán a la patria
entre la mierda
de un poeta.




Video: Albert Plá - Las botas de charro

sábado, 10 de septiembre de 2011

Peter Porter - Muerte a los gatos

PETER PORTER - MUERTE A LOS GATOS
de "Preaching to the Converted", 1972

Ya no habrá más gatos.
Los gatos son un foco de infecciones,
los gatos ensucian el aire,
los gatos consumen en una semana
siete veces su propio peso en comida,
los gatos eran objeto de adoración
en sociedades decadentes (Egipto
y la antigua Roma), los griegos
no tenían ningún uso para los gatos. Los gatos
se sientan para orinar (nuestros científicos
lo han comprobado). La cópula
de los gatos es horrorosa. Se ponen
insoportablemente tiernos con la luna.
Tal vez estén bien
en su propio país, pero sus costumbres
son extrañas a las nuestras.
Los gatos huelen, no lo pueden evitar,
lo notas al subir las escaleras.
Los gatos ven demasiada televisión
y pueden dormir en mitad de una tormenta,
nos apuñalaron en la espalda la última vez. No ha habido nunca
grandes artistas que fueran gatos.
No merecen una G mayúscula
más que al comienzo de una frase.
Culpo de mi dolor de cabeza y
de mis plantas muertas a los gatos
Nuestro barrio está lleno de ellos,
los valores de la propiedad están bajando.
Cuando sueño con Dios veo
una Masacre de Gatos. ¿Por qué insisten
en tener su propio lenguaje y su propia religión, a quién
le hace falta ronronear para saber explicarse?
¡Muerte a todos los gatos! ¡El Reino
de los Perros ha de durar mil años!

Imagen: Perro con ruedas precolombino,
Cihuatan, El Salvador


lunes, 22 de agosto de 2011

La estatua de sal


"Miro la vida con mortal enojo;
y todo eso me pasa, dueño mío,
porque hace una semana que no cojo."
(Salvador Novo)



Imagen: Retrato de Salvador Novo, de Manuel Rodríguez Lozano.


Aquí les traigo un extracto de las memorias de juventud de Salvador Novo (quien nació en 1904 y murió en 1974).

El libro en cuestión se titula "La estatua de sal", y es una muy pero muy buena autobiografía de los años adolescentes de Novo (o como se le conocía en
el ambiente, El Nalgador Sobo) y un retrato muy interesante de la jotería en el México de los años 20's contada desde adentro.

En pocas palabras, es una joyita. Espero les guste y les caliente tanto como a mí.


***
SALVADOR NOVO - LA ESTATUA DE SAL
( extracto: pags 161-164 )

Mi vida se escindía en tres partes: la casa y la familia, en que cada vez me sentía más extraño, humillado e incómodo; la escuela y los paseos y aventuras a que me arrastraba Ricardo. Solía presentarme con los tipos más inusitados -y gozarse en que me poseyeran casi en su presencia. Así, un primero de año me echó en los brazos cálidos de un joven militar -Octavio Larriba- y cuando le confié que me gustaba mucho Pichón Vallejo -un hermoso muchacho que tocaba atropelladamente el piano en las "asambleas culturales" de la escuela -maniobró Ricardo para que yo lo indujera a acompañarme a visitarlo a su cuarto amueblado de Bucareli -y nos dejó solos. Fue la primera, instintiva vez, que mi boca cumplió gustosa y súbitamente experta una caricia que me llenó de gozo.
Ricardo se marchó a Europa. El presidente De la Huerta era muy amigo de su revolucionaria familia, y le dio una pensión para que se perfeccionara en el piano. Pero su complicidad ya no me era indispensable. Descubierto el mundo de quienes se entendían con una mirada, yo encontraba aquellas miradas con sólo caminar por la calle: la avenida Madero, por la que entonces la gente paseaba lentamente todas las tardes. Allí, en guardia a la puerta de El Globo, estaba siempre, con su bastón, sus polainas, su chaleco de seda, la mirada vaga y alerta de su pince-nez, sus bigotes grises aderezados, el señor Aristi, a quien llamaban la Nalga que Aprieta; por la puerta junto al Globo se subía al despacho del licenciado Solórzano -de quien contaba Ricardo que en su casa cantaba arias de ópera (Ninon, Ninon qu'as-tu fait de la vie), y al que apodaban la Tamales porque hacía sus conquistas invitando a los jovencitos a merendar "unos tamalitos y una cerveza". Por ahí andaba, a caza de clientela o de surtido, la Madre Meza -que nunca se acostaba con la mercancía que procuraba para sus compradores, supervivientes refinados del porfirismo. Abordaba a los muchachos, los inducía a aprender a tocar la guitarra, que se ofrecía a enseñarles gratuitamente -y una vez en su cuarto, tomaba con una cinta métrica la medida de su verga, y les abría las puertas de una circulación perentoria, pero inmediatamente lucrativa, entre sus contados y ricos clientes.
La Madre Meza ocupaba uno de los muchos grandes cuartos habitados en ese edificio por sus congéneres: el padre Tortolero, lleno de casullas y ornamentos de iglesia; Salvador Acosta, que no tenía más que una ancha cama siempre ocupada. Había otros, que yo no conocí, que lo visitaban; no era para acostarme con ellos, sino para que me permitieran, a trueque de cedérselos después, hacerlo con mis propias conquistas. Pero en aquellos "estudios" conocí a casi toda la fauna de la época: al padre Vallejo Macouzet, llamado Sor Demonio, que lucía en el labio la huella de una cuchillada y que era famoso por la clientela de cadetes que le visitaban en su iglesia de Santo Domingo; al padre Garbuno, de Guadalajara, que andaba siempre con Sor Demonio; al Diablo en la Esquina -un señor Martell, famoso porque decía que le había pagado 1000 pesos de oro a un torero por una estocada personal- y al licenciado Marmolejo, feo como un ídolo, que en su bufete sacaba de un cajón del escritorio de cortina la almohada que echaba al suelo para acostarse con los muchachos y eructar sobre ellos; y la Diosa de Agua, anticuario, casado, con hijos grandes y nietos numerosos, pero persuadido de que sus conquistas se enamoraban locamente de él.
Había otro alcahuete: la Golondrina. Su cliente principal, aquel de quien era el atareado y eficaz surtidor de muchachos, era Richard Lancaster Jones. Pálido hasta la transparencia, poseía sin habitarla una casa suntuosa en Puente de Alvarado; pero dormía en el hotel de la avenida Madero en que tenía su ropa y sus numerosas medicinas. Por la tarde, se echaba un buen puño de pesos al bolsillo e iba a instalarse en el cuartucho que la Golondrina tenía por el rumbo de Guerrero o de la Lagunilla. La Golondrina comenzaba su acarreo de desconocidos -a dos pesos cada uno- hasta que se le agotaban al señor Lancaster Jones, simultáneamente, las fuerzas y los pesos previstos para ese día. Habituado al lujo de la mansión que desdeñaba, a la limpia comodidad de su céntrico hotel, un irrefrenable masoquismo debe haber impulsado a aquel solitario a gozar en la sordidez miserable del cuarto de la Golondrina la juventud tonificante de sus víctimas.
Los vasos comunicantes de aquella anónima cofradía me condujeron a otro edificio memorable, hoy derruido, que apodaban El Vaticano. En él vivían muchos otros; pero yo sólo visité el "estudio" ya mencionado de Chucha Cojines y con mayor asiduidad, el apartamento del doctor Enrique Mendoza Albarrán, llamado Suzuki a causa de su rostro miope de japonés.
A la casa del doctor Mendoza nos llevó al mismo tiempo a Xavier y a mí Gustavo Villa -la Virgen de Estambul. Villa era todavía estudiante a la edad (que entonces encontré escandalosamente avanzada) de veinticuatro años. En la Preparatoria se hizo hábilmente amigo nuestro. Y lograda la confidencia, roto el hielo, establecida la complicidad, una tarde nos invitó a acompañarle a una visita. En realidad (nueva y joven Madre Meza o la Golondrina), me llevaba a presentar con el doctor Mendoza, que había oído hablar de el Venadito -y apetecía acostarse con él; y de paso, se apoderaba de Xavier; que le gustaba, y de quien acabó por enamorarse.
Suzuki había descubierto muy tardíamente su vocación sexual: ya maduro, calvo y miope; ya a punto de casarse con una antigua novia provinciana. Pero se daba prisa en compensar su retardo. Su consulta de vías urinarias le proporcionaba vergas seleccionables que si le llegaban enfermas, se encargaba de restituir a un uso que gustoso les daba en éxtasis quejumbroso sobre su ancha cama de madera tallada.
Gustaba de la sociedad, de las reuniones modestas y apacibles. Nos sentaba a su mesa a beber pozuelos de chocolate con bizcochos partidos en dos trozos, vasos de leche, un dulce; y luego se instalaba a pedalear una pianola para nuestro deleite, y nos refería su más reciente aventura, con grandes aspavientos de deleitosa admiración: "Una verga como un cisne".
Imagen: Wim Delvoye

sábado, 20 de agosto de 2011

1, 2, 3 por mí y por mi espectro


Imagen: Robert Flynt

***

"Y hasta un día la muerte, enamorada
de él, lo guardará incorrupto por el tiempo.
Lo merece este cuerpo. Bello. Mío.
"
(J.M. Fonollosa
)

Se esconden los fantasmas
como en un juego pervertido
adentro de nosotros,

un-dos-tres y salen cuando mueres
para vagar como moscas por el mundo maldiciendo.

cuando yo muera,
y si es que muero de forma violenta,
embrujaré las bibliotecas, las cantinas y los pulques,
tatuando con mi olorosa presencia sus paredes

/ el fantasma es un animal descolorido que juega y se emborracha /

el dia que muera, de mí escapará un espectrito
y convertirá al mundo en fiesta desde entonces
entregándose al desmadre como nunca
embriagando a los presentes en mezcal barato de repente.