lunes, 18 de julio de 2011

K A L L I S T I


Fiat iustitia ruat caelum:
Que se haga justicia y se hundan los cielos


algún día me tatuaré una manzana dorada en mi calaca
y me aventaré a una cantina sagrada a esperar ser mordido por dioses
/ a ver si se envenenan de discordia /

hasta entonces,
mi calavera seguirá despintada y sin fruto
y no seré yo el banquete del cielo
que desate una guerra alocada

algún día me tatuaré una manzana dorada en mis huesos
y jugaré con mis amigas hetairas a correr sin ropa en el panteón
a ver si nos atrapan los faunos

a esperar que un dios se atreva a arrancar mi esqueleto a mordiscos
en medio de un rito eleusino,
/ tendré yo un sabor de holocausto /

hasta entonces será toda blanca y desabrida mi osamenta,
como sin vida y sin fruto prohibido
toda entera y pegada a mi carne
sin aún ser mordida por miss tlazoltéotl:
la más hermosa de todas



Imagen - Diosa mexica Tlazoltéotl, La Devoradora de la Mugre


Imagen: El Fauno Barberini


Imagen: J Méndez - Venus, Bacus, Tabacus


miércoles, 6 de julio de 2011

Gilberto Owen - Romance


Les traigo otro poema de Gilberto Owen, escritor Sinaloense. Me gustan mucho sus viajes mentales.


imagen: Egon Schiele - Self Portrait Standing

**

Romance
G I L B E R T O · O W E N
1904 - 1952

Niño Abril me escribió de un pueblo
por completo silvestre, por completo,
Pero yo con mi sombra estaba
haciendo sube y baja
en balanza de aire, a la ventana,
y el pasado pesaba más,
y se divulgó aquella carta
al caer a pasearse al bulevar.
Señor policía el cielo
yo no hice aquel verso, no,
que la estrella que veis ahogada
sola a mi espejo se cayó.
Camino incansable, automóvil
para poetas, siempre a cien
kilómetros, y río que se va;
el cenit viene con nosotros,
el horizonte huye sin fin.

Niño Abril me escribía: "En junio
ya no flor y no fruto aún,
¿qué prefieres, el pan o el vino?"
-Yo prefiero el vino y el pan
y ser a la vez yo y mi sombra,
y tener cabal todo el campo
en mi árbol de bulevar.
Señor policía el viento,
yo no ando desnudo, no,
que la sombra que veis llorando
de un sueño mío se cayó.

Imagen: Max Oppenheimer - Bleeding Man

***

Más poesìa de Owen:
Jacob y el mar
Es ya el cielo

jueves, 30 de junio de 2011

Nuestro infierno de locos

Foto: Una cantina de Culiacán, Sinaloa, México.

"Algunos toman por sed
otros por olvidar las deudas
y yo por ver lagartijas

y sapos en las estrellas."

( Nicanor Parra )


A mí me gustan estas cantinas, las de por aquí, estas cantinas que esán por el cuartel militar, donde abundan los tipos que te saludan enseñándote su identificación del ejército, pobrecillos, creen que eso les da prestigio. Ellos, los muy machos, de esos que te diviertes observando porque, aceptémoslo, gozas cuando luego de manosear a una fichera te sonríen a lo lejos mirándote a los ojos y te mandan una servilleta con un corazón dibujado en medio del culo de humedad de una botella. Esos pinches soldados rasos que mantienen un cuerpazo al ser sometidos por la patria, que madrugan para hacerle diariamente mil abdominales al trapo tricolor de la bandera.

Si quieres, puedes aceptarles la cerveza que te invitan, tu bien sabes que es dinero malhabido pues son de esos compas que sacan una buena feria en los cateos y en los retenes.

Ese de ahí es esos soldados caradeperro que vienen quién-sabe-de-dónde y que siempre tiemblan cuando ven una lujosa camioneta manejada por buchones narcojuniors pero que –tienen que hacerlo- aceptan con cara de cagados la mordida que les ofrecen. Pero en fin, eso les da igual, es parte de su diaria sumisión a la rutina y si quieren sentirse poderosos simplemente se dan una vuelta por esas zonas en las que -bien las conocen ellos- se suele consumir droga al aire libre (pero donde van los pobres, eso sí), y, luego de humillar a un despistado, le roban su dinero y su dosis para luego ofrecerla a sus ligues fugaces en el baño de El Caimán.

Si, estas cantinas, las de por el cuartel, siento yo que son las más pintorescas de la ciudad. Es que por acá hay todo un ambiente, es toda una zona; está el cuartel, la calle de los músicos y, más allá, los focos rojos que anuncian sacudidas a buen precio. Es todo tan festivo. Pero festivo en un plan pintoresco, en un plan de pueblo.

Pero bueno, yo a El Caimán simplemente vengo a ver qué encuentro, pues el día es un proceso creativo y a veces uno juega a dejarse llevar a ver en dónde acaba. La verdad es que aquí la cerveza es un asco y además está inexplicablemente más cara de lo habitual. Me alegra nunca haber pagado por un trago, las veces que he venido ya he entrado muy ahogado y sin mucho dinero. Las primeras veces que vine fue con el compa Rino, el monstruoso metalero que siempre sobresale en tamaño y apariencia. Grande, gordo, greñudo, con muchos tatuajes satánicos y cara de maltrip. El caso es que él tenía esa misteriosa habilidad que sólo tienen los malviajados de conseguir cosas sin proponérselo y sin necesidad de dar algo a cambio. Rápidamente y sin darse cuenta comienza a platicar con desconocidos que le invitan de sus cervezas y le regalan varios pericazos. Siempre le pasa, no se cómo, pero de la nada y en medio de la plática unos tipos nos dicen: “compas, aquí está nuestra cubeta con chelas y orita mandamos pedir de la blanquita, cuando quieran, con confianza”. Así que las primeras veces tuvimos tragos gratis y el Rinito mantuvo su nariz empolvada. Creo que los compas eran músicos rancheros de esos que se ponen en la calle de aquí cerca; sí, creo que sí, porque uno reparaba instrumentos y un día le llevé mi saxofón a que le arreglara unas cosillas. Sí, porque has de saber que por aquél tiempo yo tocaba el saxofón.

Y es que por aquí alrededor hay muchas agrupaciones musicales que se ponen en la calle a esperar a que alguien las contrate. De vez en cuando se echan la vuelta a una cantina a refrescarse la garganta y de paso a pedir algunas monedas por alguna canción. Se sientan cerca de la puerta a platicar y cantar con la raza mientras tocan el acordeón. Les resulta muy bien eso, así les invitan varias chelas y hacen algunos buenos amigos. La verdad es que los músicos son amistosos. Cabrones pero amistosos. ¿Qué por qué cabrones? No sé. Será que no me cae bien su eterno papel de machos sombrerudos. Pero la verdad es que no es que sea un estereotipo, es que como son músicos norteños se supone que se deben caracterizar así. Y ni modo.

Ya más noche de pronto le caen los viejos ahogados, los que se tambalean o de los que caen de repente fulminados en una mesa. Los que de plano ya murieron. La neta no sé por qué la gente que se pone así sigue tomando. Porque en la noche vas al baño y ya está la vomitadera, la verdad es sorprendente. Se ponen mal no tiene sentido que beban ya. Y peor, luego hasta te piden que les des de tu botella, o que les invites una. En algunos lugares los sacan a patadas, pero aquí no y cuando ya no pueden con su alma quedan tirados por ahí. Son como adornos.

Y es que por aquí hay cada personaje. También están esos que te quieren ligar. Como ese guacho de ahí, el que te decía antes. Esos empiezan mirándote de lejos, mandando servilletas arrugadas, esperando que los mires de regreso. Lástima por ellos, la verdad es que a mí no me gustan los soldados, y si alguna vez me he tomado una de esas cervezas que me invitan –realmente sólo lo he hecho una vez-, sería porque ya tenían muy en claro mi negativa y ya me la mandaban como diciendo “no hay problema amigo” o como si fueran las últimas patadas de un ahogado que ya veía próxima su muerte.

Lo único hermoso que hay por aquí –bueno, aparte de ti- es esa mesera. Esa que está enfrente. Me gusta mirarla, se mira preciosa. Únicamente cuando entré al baño y la vi orinando de pié caí en cuenta que era un hombre. Sin todo ese maquillaje debe de ser un muchacho muy hermoso (no sé, pero los travestis que conozco se miran siempre mil veces más hermosos como hombres). A veces, cuando vengo por aquí, me pongo a observarla y me pregunto cómo debió de ser esa ruptura que vivió la sociedad macha bigotona y sombreruda cuando miró en él la renuncia indiscutible a su masculinidad -la renuncia a ese pretendido “don divino”-. Entonces me pregunto cómo su entorno culturalmente machista y rancherote habrá vivido ese sacarse-de-onda. De seguro debió de ser algo enorme.

Probablemente la cantina fue el único espacio permitido para esta “especie”, ya que aquí fue donde se les recluyó, en estos los lugares decadentes por excelencia. Aquí entre todos nosotros, los ya de por sí no-humanos.

Y el hecho de que ella fuera hermosa era como meter sal en la llaga de los prejuicios.

Una vez se lo dije. Me la encontré en otra cantina una noche. Ella iba de salida mientras yo llegaba, completamente sobrio. Le dije: “eres hermosa”, y ella, con un bellísimo acento, me contestó: “gracias, lindísimo” y me dolió verla partir en una Hummer con algún malandro billetudo. Para ellas toda noche es un peligro, pero se aventuran en ella con una sonrisa coqueta.

Sin embargo, cuando la ve, este soldadito pendejo siempre voltea asqueado hacia otro lado. Me hubiera gustado verle la cara cuando se enteró de que era hombre, imagino su corazón rompiéndose. El caso es que no soporta mirarla. No entiendo yo a esos guachitos y menos entiendo a los que piensan que tienen su sex-appeal. Espero también nunca saber si son o no buenos en la cama.

Pero esta la mesera bien sabe lo que causa y prefiere no acercársele. No tanto por miedo, sino porque la verdad no le importa y no va a fingir que le interesa caerle bien a alguien que de por sí siempre termina de malacopa. Neta que dan hueva esos compas.

Esos guachos casi siempre son así y lo peor es que algunos van armados. Van varias veces que toca escuchar que este pendejo de enfrente pasó por aquí y sacó una pistola. Pero en fin, inexplicablemente hay algunas putas a las que les gustan y también bastantes chichifos. Sin embargo los chichifos se aburren rápido de ellos, los miran más bien como una golosina –sí, ya se, eso debe ser algo recíproco-, porque lo máximo que podrían sacar de un soldado es alguna buena dosis de perico, o a lo mucho unos pantalones militares. Pantalones militares, vaya, son tan feos, pero debes de saber que esta prenda conquistada la presumen los chichifos como uno de sus más preciados tesoros. Parecen tener algo así como el aura que también tiene el gorro de un marino o las botas de piel de víbora de algún ranchero adinerado.

Pero bueno, para mí es horrible tener que soportar su mirada, una mirada de quien exige una respuesta. Tienen miradas pesadas, incluso cuando sonríen. Mirarlos de regreso sería como aceptar irte con ellos a su casa. Si los llegas a mirar a los ojos te invitarían una chela, se te acercarían y pondrían la mano sobre tu pierna mientras que su cara se deforma en una sonrisa grotesca. Yo jamás haría tal estupidez, que le vaya bien con la puta.

Y a veces, mientras les meten mano, te siguen mirando. Entonces no podrás evitar reír, y será una risa de gozo. Porque cuando por fin se vayan con la fichera, te acariciarán el brazo cuando pasen a tu lado, como expresándote: “de lo que te perdiste”, y saldrán dando un grito abrazado a una vieja que fingirá disfrutarlo.

La mesera hermosa, entonces, se cagaría de la risa, “¿Qué se cree el pendejo ese?”, diría entre sonoras carcajadas y probablemente hasta te invite una cerveza, y podrías, al fin, platicar con ella. Te digo que también odia a los tipos así.

Foto: Otra cantina de Culiacán, Sinaloa, México.

miércoles, 29 de junio de 2011

Federico García Lorca - Diálogo de los dos caracoles


Les dejo el guión de una obra teatral escrita por García Lorca. De mis favoritas. De lo más surreal que escribió este poeta español.

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FEDERICO GARCÍA LORCA - DIÁLOGO DE LOS DOS CARACOLES

CARACOL BLANCO. ........................................... (Silencio.)


(Una Señorita con sombrilla de encajes viene contando sus pasos. Al llegar a un arroyuelo, vacila. Después salta.)


CARACOL NEGRO.
........................................... (Silencio.)

(La Rata ha cruzado el río. La Rata mala.
La Rata que se come las
raicillas tiernas.)


CARACOL BLANCO
. .......................................... (Silencio.)

(La Señorita consulta el olor de los hinojos. La tarde, sin
relaciones inteligentes, se derrumba en la calina del horizonte.)


CARACOL NEGRO.
........................................... (Silencio.)

(La Rata vuelve a las zarzamoras. Una Voz oscura se deleita
pronunciando esta palabra: «zarzamora, zarzamora,
zarzamora» .)


CARACOL BLANCO.
........................................... (Pausa.)

(La Señorita se sienta en el verde ribazo. Ha salido sola porque no se acuerda de los ratones.)


CARACOL NEGRO. (Sobrecogido) .......................
(Silencio.)

(En el remanso, sin un pliegue, tiembla fija una nube larga. La
Rata va por ella como un pájaro. La Rata mala. El Señor le
debiera consentir este abuso.)


CARACOL BLANCO.
........................................... (Silencio.)

(A nadie le gusta el libro que lee la Señorita. Es tonta. No se da
cuenta de que sus montes de azúcar están llenos de hormigas.)


CARACOL NEGRO.
........................................... (Mutis.)

CARACOL BLANCO. (En to alto del hinojo.) ............. ¡Ay!

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lunes, 27 de junio de 2011

Terry Pratchett - El país del fin del mundo

Imagen: Paul Kidby - Discworld

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Me gustan las obras de Terry Pratchett. Son como una especie de Antropología Fantástica o algo así.

Mi novela favorita de él es la de “Dioses menores”, que aborda el conflicto religioso; se desarrolla –como casi todos los libros de Pratchett- en MundoDisco, un mundo plano sostenido por cuatro elefantes encima de una gran tortuga que nada a través del universo, en el que el país de Omnia es gobernado dogmáticamente por la iglesia que sostiene irracionalmente la idea de que el mundo es redondo.

El caso es que ahora leo “El país del fin del mundo” –vía los libros usados de a 10 pesos que se ponen en el parque-. Esta novela en particular suena como a cierta parodia que aborda en parte los conflictos ciencia/tradición, entre ellos los que causó la Teoría de la Evolución de Darwin. Aquí extraigo un pedazo. Es una conversación entre un Mago (Rincewind) y un Enano (Loco).

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TERRY PRATCHETT – EL PAÍS DEL FIN DEL MUNDO
Pag 139-140

El suelo tembló, Los árboles que creían junto al camino también temblaron, a pesar de que no soplaba viento.

-Eso suena a tormenta –dijo Rincewind.
-¿Tormenta? ¿Qué es eso?
-Lluvia, ya sabes.
-¡Oh, por todas esas cosas en llamas! No creerás esas tonterías que cuentan por ahí, ¿verdad? Cuando se le iba un poco la mano con la cerveza, mi abuelo siempre empezaba a hablar de las tormentas. Sólo son cuentos de viejas. ¿Agua que cae del cielo? ¡Venga, por favor!
-¿Aquí nunca llueve?
-¡Por supuesto que no!
-Pues en el sitio del que vengo ocurre con bastante frecuencia –dijo Rincewind.
-¿Sí? ¿Y cómo se las arregla para subir hasta el cielo? Porque el agua pesa bastante, ¿sabes?
-Oh. Pues…pues… creo que el sol la aspira. O algo así.
-¿Cómo?
-No lo sé. Sencillamente ocurre.
-¿Y luego cae del cielo?
-¡Sí!
-¿Gratis? ¿No hay que pagar?
-¿Es que nunca has visto llover?
-Oye, todo el mundo sabe que el agua está debajo del suelo. Es de puro sentido común, ¿no? El agua pesa, se va filtrando por el suelo y acaba acumulándose en las profundidades. Nunca la he visto flotar por los aires, compañero.
-Bueno, ¿Y cómo crees que llegó a acumularse en el suelo?
Loco puso cara de asombro.
-¿Y qué pasa con las montañas? ¿Te importaría explicarme de dónde han salido las montañas? –preguntó después.
-¿Qué quieres decir? ¡Las montañas están ahí y punto!
-Así que no caen del cielo, ¿eh?
-¡Por supuesto que no! ¡Las montañas pesan mucho más que el aire!
-¿Y el agua no? Tengo un par de barriles llenos debajo de la carreta, y si los levantas sudarías lo tuyo.
-¿Es que aquí no hay ríos?
-¡Pues claro que tenemos ríos! ¡Este país tiene de todo!
-Bueno, ¿y cómo crees que llega el agua a los ríos?
Loco pareció perplejo.
-¿Y quién necesita que haya agua en los ríos? ¿De qué iba a servir?
-Fluiría hacia el mar y…
-¡Menudo desperdicio! Y en el sitio del que vienes dejáis que haga eso, ¿verdad?
-No es que se lo dejes hacer. Es que sencillamente ocurre, porque… ¡es lo que hacen los ríos!
Loco contempló a Rincewind.
-Ah claro. y a mí me llaman loco –dijo por fin.

Rincewind se dio por vencido. No había ni una sola nube en el cielo. Pero el suelo volvió a temblar.

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sábado, 25 de junio de 2011

Manifiesto del dios elefante

[ Ver parte I ]

"La humanidad descubrió también que Dios era una mentira.

Y si dios les ha ordenado no mentir,
dios se niega a sí mismo."
(Gianni Vattimo)


Imagen: Ganesha en arte blottler (de: Fuente)

una vez creí escuchar a un dios bramando del cielo,
sonaba como un animal herido y daba miedo
porque era como si estuviera por caerse de las nubes y fuese grande, grandísimo,
como un elefante que inventara los mundos por la trompa,
como si sufriera de un parto y gritara.

tengo su biblia tatuada en mi pierna,
en mi lunar de elefante,
en el seiseiseis que me dibuja en mi muslo,
parece un talismán cancerígeno pero sólo es un paquidermo,
a veces manchado con semen

es mi sello del diablo,
en él hay un dios·elefante esperando eyacular su galaxia de leche

como un corazón, así de grande,
desparramando su sangre por las venas
y es sólo mío, como si lo tuviera enterrado en el pecho.


jueves, 23 de junio de 2011

(dedicatoria)



Imagen: John Drysdale


¡tengo un corazón así de grande!
como un elefante que desparrama su sangre por la trompa
& es sólo mío,
como este marfil tan tieso y blanco
que tengo enterrado en el hocico.


Imagen: Ahora sí que no tengo ni idea
pero la tomé en el Museo de la Ciudad, D.F. en verano del 2010
... creo.